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Thursday, January 13, 2011

Algunos textos.



Hola chicas,
Encontré algunos ensayos interesantes sobre la historia de Terry y Candy y la forma en que pueden compararse con algunas novelas románticas. Están escritos por Lady Gato en Candy Candy Nation. Vale la pena leerlos. El link aquí.

Wednesday, July 19, 2006

LO QUE NUNCA CREÍSTE SABER DE CANDY CANDY

[El siguiente texto fue publicado para el ejemplar "Japanishu" (especial de la cultura japonesa) del Fanzine Invasión!: Llévame con tu líder en el 2003]

Pensando y rompiéndome la cabeza sobre qué podía escribir de Japón intenté informarme sobre Godzilla, Locomotion, sushi, bah, la verdad es que no tenía ni la más mínima idea sobre qué escribir. Hasta que me di cuenta que mis vínculos con los japoneses era algo que se remontaba al pasado de mis tiernos años ochenteros, cuando la ausencia de intelecto y criticidad te impedían cuestionarte por qué pasabas seis horas viendo canal 5.

Al igual que muchos niños de los ochenta, yo pensaba que todo lo que se relacionaba con caricaturas podría provenir de una única fuente: Disney. Y ya, consumías la caricatura a escasos centímetros de la televisión y aventándote a la cocina durante los comerciales a buscar algún gansito. No recuerdo en qué momento me empecé a dar cuenta que pasaban caricaturas que lo único que tenían en común eran esos grandes ojos en los que se asomaban o una lagrimita o bien unas estrellas. Claro, si veías cuando se acababa la caricatura, podías notar unos signos extraños o bien, asumías que "Takashi" era sinónimo de algún remoto lugar que tu mamá te dijo que era Japón.

Pues bien, eso valía madres. A mí lo único que me interesaba es que cualquier producto japonés en la tele era sinónimo de "Drama!" lo cual me hace pensar que afortunadamente mis primeros contactos con las telenovelas no fueron precisamente aquellos que se derivaban de Televisa, cosa que, me da muchísimo gusto. Y como millones de niñas o mujeres actuales que rebasan los veintitantos años e incluso los treinta y tantos, YO ERA FAN DE CANDY!!! Este fanatismo se extendió a tal grado de grabar absolutamente todos los episodios, hacer interminables dibujitos con historias alternas de la caricatura y suspender cualquier actividad con tal de estar pegada a la tele a la hora de transmisión.

Uno de los motivos principales de esta tierna devoción a mis diez años era la posibilidad de ver a una niña que combinaba la rebeldía con la bondad. Es decir, por lo menos a mí sí me llevaron bastantes años al catecismo y me enseñaron todas esas virtudes católicas que podía entrever en ocasiones en la historia de Candy. Pero a la vez, la intrépida mujer podía saltar de su dormitorio en el Colegio San Pablo a los edificios de los chicos, irse de pinta, pelearse a golpes machines con sus compañeros y llegar tarde a Misa. La chica rebelde y la chica tierna fueron los ingredientes que azotaron con el estereotipo de la mujer sufrida japonesa que te vendían con las mamás de Remy o la odiosa Sandy Belle.

Sin embargo, esta acción autómata de consumir la caricatura de Candy y fumarme todas sus experiencias existenciales desde el aburridísimo Hogar de Pony hasta su relación con Anthony y su penosa y shockeante muerte, se transformó en una emoción exacerbada en el episodio donde por primera vez miles y miles de chicas se inquietaron al ver, en el transcurso del viaje por barco a Londres, una elegante figura a través de la niebla: TERRY GRANDCHESTER!! Wow!!! (añadir aquí gritos exaltados de un concierto de Luis Miguel o cualquier análogo actual, Juanes, Justine Timberlake, lo que sea).

Por si el lector masculino no lo recuerda (que sí podrá recordar al prototipo gringo musculoso como He Man, Leon-o o incluso cualquier tortuga ninja) aquí va su descripción: alto, delgado, pelo largo y ojos de color océano (con estrellitas). Vaya, un rock star de pantalones acampanados en una serie que se situaba a principios del siglo XX. Además, bebedor frecuente, asiduo de las carreras, actor y faltaba más, un aristócrata arrogante.

Lo increíble de la historia de Candy y Terry son los frecuentes picones que te daban: Candy saltando al cuarto de Terry, los encuentros en la Nueva colina de Pony, las visitas en el bosquecillo de ese internado infernal, cuando Candy se cambia para ataviarse de su disfraz de Julieta en un árbol casi frente a Terry, o ¡la mejor de todas!, cuando Candy le pide conocer su depa (?) en el reencuentro y nada pasa... ¡carajo! El episodio más memorable solo fue ese único beso que se dieron cierto verano y que fue devuelto con cachetadas.

Además, ¿cómo olvidar la melodía de Terry? en ese momento te derretías y esperabas que tus regordetes compañeritos de la escuela fueran igualitos a él, mientras tu hermanito no comprendía y decía como autómata y con acento argentino "Teeeeerrry!", el por qué de tus alucines con el hombre éste, y aghhh!! Tú sólo querías que la tonta Candy se sacudiera sus aires de la "niña que pensaba por el bienestar de los demás antes que de sí misma" y que la maldita Susana nunca hubiera existido y se hubiera muerto en ese trágico momento en que las luces del teatro le caen encima. Por eso me uno al slogan "Duro con Susana, vieja desgraciada!".

Como todas sabemos, el binomio Terry-Candy nunca se hizo realidad ante nuestros sombríos ojos llenos de lágrimas. Candy elegiría a Albert, el famoso "Príncipe de la colina" que más bien resultó ser un asiduo aventurero hippie adelantado a su época; mientras que Terry, se quedaría con Susana por lástima quien víctima de su accidente, se queda sin una pierna.

Análisis frenético de la caricatura

Candy Candy (Kyandii Kyandii) originariamente fue un manga publicado por la editorial Kodansha en 1975. La historia estuvo a cargo de Kyoko Mizuki y la construcción de los personajes por Yumiko Igarashi. Cabe añadir que ambos nombres son femeninos. Un año después, la Toei Animation decidió realizar la serie animada la cual constó de 115 capítulos y fue transmitida del 1 de octubre de 1976 al 2 de febrero de 1979. Como dato cultural, las dos autoras (Mizuki e Igarashi) mantienen un pleito legal por los derechos de Candy Candy, lo que hace pensar que nunca de los nuncas tendremos una continuación oficial de la historia de Candy y por ende, cero posibilidades de replantear la relación entre Candy y Terry.

Sin embargo, lo que pretendo hablar en este texto va más allá de la pura emoción y recuerdo infantil que muchas compartimos. ¿Cuál fue la fórmula exacta que hizo que Candy Candy fuera tan popular y que hiciera destrozar de dolor el corazón de miles de niñas en el mundo haciéndolas llorar al unísono?

Si dejamos el sentimiento a un lado y el viejo o primer- amor por una caricatura (Teeeeerrrrryyyy), al mirar atrás tenemos a una niña (Candy) que en primer lugar, representaba a la chica de campo, traviesa, astuta, inteligente pero dulce, y que con estas características ingresaba al ambiente elegante y soberbio del mundo de los ricos y famosos (o sea, la vieja fórmula de la ?chacha? que encontramos en las telenovelas de Televisa). Ante esto, Candy mantuvo una esencia campesina e inocente, frente al corrupto mundo de los vestidos largos y de las chicas bonitas de pelos lacios. De alguna forma, la personalidad de Candy no pudo adecuarse a la conducta damisela a la cual prometía dirigirse. A diferencia de la fórmula María Mercedes la cual logra que alguien hable propiamente casi por milagro de la Virgencita y se comporte como "toda una mujer", Candy decide regresar a la vida sencilla del Hogar de Pony.

Por otra parte, Candy es una mujer que se enfrenta al mundo entero: desde las plácidas praderas que conjugan el concepto del wild norteamericano, hasta las fastuosas mansiones de Londres y Escocia. Además, habrá que agregar que Candy es una mujer autónoma y sola que fue abandonada desde bebé. A diferencia del ideal católico del que mamamos las niñas de países latinoamericanos, tercermundistas o bien mediterráneos (España o Italia donde la serie cobró miles de fans), Candy nunca se casa siendo que llega a tener más de tres novios!!! (escándalo). Candy se enfrenta sola al trabajo desde pequeña pero nunca desea ser la mujer empresaria o dinámica que te venden en el noticiero de las 7 de la mañana en el canal 2. Para sorpresa de todo su público, Candy decide ser enfermera.

Aún así, esta soledad no le amargaría jamás el corazón. La falta de unos padres amorosos o bien de familiares de verdad, no impiden que Candy fuera siempre la chica de la que emana un brillo bastante etéreo. En contraste, aquellos personajes que están rodeados de papá y mamá, serán los chicos amargados y malvados (Elisa y Neil).

Al contrario de lo que podría imaginarse, Candy no responde a la comodidad femenina del matrimonio. ¿Puedes imaginarte a Candy como ama de casa o con tres hijos o cocinando un caldo de pollo listo para la cena?¿Sabe Candy lavar platos, trapear el piso, o incluso peinarse delicadamente y tener gusto por las cosas finas y ?de marca?? NOOOOOOOOOOOOO!!! (Cabe mencionar aquí que aún no me explico el por qué más de la mitad de mi generación de la prepa ya está casada si eran también eran fans, en fin, valdría la pena mencionarlo en otro artículo). Si recuerdan bien, las escasas ocasiones donde Candy sale con un vestido chic es porque algo la obliga a vestirse así o la visten pero y otra vez a diferencia de María Mercedes-, Candy no deja arrastrarse por la imposición social de transformarse en una chica educada que queda lista para el matrimonio.

A lo largo de la historia, el elemento femenino será el peso narrativo del cual se deriva una lucha de contrarios: tanto lo bueno (Candy, Annie, Paty, la hermana María, la señorita Pony) y lo maligno (Elisa y su mamá, la bisabuela Andley, la gorda y morena directora del Colegio San Pablo y la madrastra de Terry). Al parecer, Candy Candy se construye a partir de una historia que sobresale por esa lucha femenina, restando al elemento masculino lo que creíamos que era el ingrediente sobresaliente de toda la serie.

Los hombres en Candy Candy son meros accidentes narrativos o adornos musicales que pertenecerán al recuerdo y a lo ideal. Incluso el papá de Neil y Elisa es mucho más accesible que su esposa. Los hombres son -¡y qué contradicción!- los que hacen posible la historia de amor, y no las mujeres idealizadas y pasivas en los relatos de Shakespeare. De ahí esta obviedad de que la historia fue creada por dos autoras siendo que toda la serie es una mirada femenina a diferencia de los primeros manga para niñas shojo- que eran creados por hombres. El mundo de Candy asume todo lo que una niña que a partir de los ocho años está lista para consumir una novela romántica: el mundo donde el sueño, el cielo estrellado, la esperanza y la ilusión del primer amor y los subsecuentes- se combinan armónicamente con la tristeza, las lágrimas y la nostalgia.

Terry, por su parte, responde a esa actitud subversiva que se activa en el momento que Candy ingresa al citado internado. Terry corresponde al personaje misterioso de todo relato romántico del cual surge la relación que se rompe o no puede consumarse, dejando a un millón de niñas con la primera experiencia de que el amor no era lo que te pintaban.

Si Anthony es el hombre extrasensible (por no decir maricón, porque a los ocho años esa palabra no entraba en tu vocabulario o por lo menos no verías nunca a esos personajes como homosexuales) quien sentía una extraña devoción por el cultivo de rosas y del que su continuación visual sería Albert, el hombre rodeado de ardillitas y conejitos-, Terry, sin ser tan femenino como los anteriores, proyectaba una abstracción bastante sutil y elegante de la unión armónica entre los opuestos: el andrógino.

Visualmente, Terry rivaliza con los rasgos ultrafemeninos de El Príncipe de la Colina, Anthony y Archie; además, no es lo suficientemente moreno y tosco como el machito de Neil ?un personaje inseguro que siempre se ve rodeado o de su hermana o sus amigos y que al último revela su amor por Candy. En este sentido, Neil, el malo del cuento, podría verse junto a Elisa como los gemelos desafiantes y malvados de un andrógino separado.

Por el contrario, Terry es un personaje que fusiona esa cabellera larguísima, voz seductora y una risa rompecorazones con el prototipo del rebelde, el borracho y el fumador. Por si fuera poco, su función dentro de la sociedad queda lejos del magnate empresario yuppie que promete resolver tu situación económica por unos cuantos años: Terry siente un amor inalterable hacia el Teatro. En síntesis, Terry es nuestro galán favorito porque hace realidad la popular frase "macho pero tierno".

Terry sólo pasará a segundo plano cuando el discurso femenino le absorba: al final nuestro galán resulta ser un hombre débil porque sucumbe ante la competencia cósmica Candy vs Susana. Aquí, Terry debe morir como el personaje idílico del cuento. Aquí Terry completa, como el resto de los personajes masculinos en la historia, su ciclo.

Sin embargo este tipo de construcción narrativa hará que siempre conservemos en la memoria el amor que nunca pudo ser posible. Prueba de ello son las numerosas páginas dedicadas a la serie en Internet, la exposición de stills de la caricatura, la transcripción de la historia entera, capítulo por capítulo e incluso la publicación de curiosidades oficiales como el signo zodiacal de Terry, el número de zapatos de Terry, la verdadera voz de Terry y un largo etcétera.

Estarán de acuerdo que más que datos e información alterna de la serie, lo más sustancioso de nuestra primera telenovela animada es el recuerdo en sí, y que, en base a ello, podremos encontrar el reflejo de nuestras relaciones a lo largo de nuestra vida. Si bien pocas han encontrado al Terry materializado, muchas podemos decir que las primeras experiencias con lo romántico como es el caso de Candy Candy han logrado que por lo menos una vez hemos sostenido y justificado un amor imposible. De ahí que Terry pueda vivir en nuestros corazones aunque, como dirían nuestras mamás, simplemente se trate de una caricatura.

Gaby de la O para INVASION: Llevame con tu lider!

Mexico D.F. 2003